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Cabe insistir en lo que Libres e Iguales afirmó en su acto Por el pacto español. Sí, la Constitución de 1978 contiene dos anacronismos: los derechos históricos y la monarquía. Pero uno se ha convertido en causa y síntoma de la enfermedad segregacionista, y el otro en metáfora y garante del acuerdo civil. No es casualidad que los defensores de los derechos históricos, de izquierdas y de derechas, converjan en un renovado odio a la monarquía. Son los falsos republicanos. Los que se alzan contra Felipe VI en nombre de los principios que el nacionalismo agrede de manera sistemática: la libertad del individuo frente al mito totalitario, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la empecinada fraternidad de los españoles. Frente a los nuevos reaccionarios, la democracia coronada.

Cayetana Álvarez de Toledo en El Mundo

 

 

 

 

 

Feliz Navidad (Martin Schongauer / Giovannini)

 

 

 

 

 

Confundida por el ambiente

 

 

 

 

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La competencia política agrava la patología. Como nadie gana elecciones paseando malas noticias, las burbujas financieras se disimulan, el nacionalismo nos acerca a las puertas del drama y los desbarajustes ambientales se ahondan. La democracia participa de lo que Taleb llama ingratitud hacia el héroe silencioso: “Todo el mundo sabe que es más necesaria la prevención que el tratamiento, pero pocos son los que premian los actos preventivos”. Se reclaman más competencias para la propia autonomía, aunque se sepa que, a medio plazo, los problemas aumentarían, comenzando porque las competencias, generalizadas, se esfuman como poder efectivo. Al final, se vacían de poder las instituciones, las centrales y las locales. En esas circunstancias, la proliferación de “naciones autonómicas” es algo más que simple majadería: la marca “nación” es un bien posicional; esto es, vale mientras otros carecen de él. Además, la miopía encuentra el terreno abonado en el hecho de que los problemas, en su mayoría, no son cuánticos, como la ruptura de un vidrio, en un instante, sino continuos, como se rompe una cuerda fatigada por el roce, como el desgaste del ruido de la vida, como muere el amor. En el entretanto, los ciudadanos optan por el ilusionismo y se culpa por elevación: la casta, el sistema, el heteropatriarcado, los extranjeros, Europa, Madrid… Vamos, a nadie. Rueda el mundo y el que venga que arree.

Félix Ovejero en El País

 

 

 

 

 

Ich bin ein Berliner и я тоже русский (Giovannini)

 

 

 

 

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Se equivocan quienes separan los problemas sociales de los nacionales. Se equivocan quienes pretenden seducir a quienes no quieren ser seducidos, quienes tratan de apaciguar a quienes usan el enfrenta- miento, el chantaje y la amenaza como su principal arma política. Los nacionalistas quieren aprovechar la actual debilidad del Gobierno y el desconcierto de la oposición para avan- zar en su proyecto y convertir la independencia en un hecho irreversible. Nuestra indignación contra el inde- pendentismo es inseparable de la lucha contra la desi- gualdad y el deterioro social, la injusticia y el mantenimiento de los privilegios, el interés de minorías ambiciosas y corruptas a las que nada importa el presente y el futuro de la mayoría de los ciudadanos…

Leer comunicado íntegro de CNIC

 

 

 

 

 

Barrio Sésamo para constituyentes

 

 

 

 

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Ser antinacionalista en España es ser muchas cosas, y todas eminentemente prácticas. Una especie de cosmovisión inversa. Para empezar, ser antinacionalista es tener un punto de vista tajante sobre la desigualdad. El aumento o no de la desigualdad es un asunto debatido en medio mundo, en el medio mundo que puede permitírselo, por así decir. Pero no hay dudas, ni académicas ni políticas, de que la reivindicación nacionalista en España es básicamente una reivindicación de los ricos frente a los pobres. El “Espanya ens roba” que pusieron en circulación como banderín de enganche fetén los nacionalistas puede traducirse sin aparatosidad ninguna como “Los pobres españoles nos roban”. Un lema aún más inmoral cuando se recuerda hasta qué punto la prosperidad de los territorios nacionalistas se debe también al trabajo de millones de españoles inmigrantes, cuya parte de soberanía sobre el territorio que quiere independizarse es bastante más que simbólica. Cualquier concepto de la solidaridad entre ciudadanos derrapa gravemente ante el acoso nacionalista, y este es el más grave de los problemas que debe soslayar la improbable, pero real, izquierda nacionalista.

Arcadi Espada en El Mundo

 

 

 

 

 

Plagio a la Sociedad Estatal Casa de la Moneda de Argentina. La República Barcelonina (REPUBA) y la repubilla; y su falsa moneda, que pasa de mano en mano y ninguno se la queda… ¿Y ese billete? Me lo han colau. (Giovannini)

 

 

 

 

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La amenaza de una involución trasnacional empieza a provocar reacciones curiosas, quizá decisivas. Las constituciones y los parlamentos ya no se invocan frente a los impulsos del poder sino del pueblo. Ante la victoria de Trump, se cita a Adams, Jefferson y Madison; se apela a la responsabilidad de congresistas, senadores y jueces; y se recuerda que el We, the people ya está sometido a los checks and balances. Frente al Brexit, se acude a una sabia tradición constitucional, a la Revolución Gloriosa de 1688 y a Lord Sumption, magistrado del Supremo, conocido como the brain of Britain, el hombre más inteligente de un país que cultivaba la inteligencia. Y en España… Bueno, en España seguimos pensando que la prioridad de la legislatura no es aplicar la Constitución, sino reformarla. No es reivindicar la Transición, sino hacer una nueva, más acorde con los sentimientos de nuestros rupturistas. «De la olla hirviente del corazón vivo pueden surgir nieblas que turben la cabeza. Por eso hay que tener embridado el corazón, sujeto y en su sitio». 40 años después, Torcuato [Fernández-Miranda] imparte de nuevo la lección no aprendida.

Cayetana Álvarez de Toledo, hoy en El Mundo

 

 

 

 

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El Magnate del Pueblo ha hecho masa con las masas y aun con el territorio… ¡O así lo cree él! Sus delirios tienen una importancia menor, porque van a ser frenados por las sólidas instituciones estadounidenses; el propio cargo va a embridar a Trump, y acaso ahí encuentre al padre negador de caprichos que nunca tuvo. Ahora es un servidor público y hay que desearle buena suerte, señor Presidente… ¡Trump va a madurar al fin! Pero, mientras contemplamos cómo nuestro muchacho crece día a día, greater and greater, no olvidemos la responsabilidad de cada uno de aquellos ciudadanos que votaron encandilados por un mensaje de odio y división. Y el resultado no ha sido una sorpresa, salvo para los analistas que no leen tebeos, porque la respuesta estaba aquí, aquí y aquí desde 1989. Aunque Crumb acabó proponiendo un final alternativo: wishful thinking politólogo. (Robert Crumb / Giovannini)

 

 

 

Espinar sin futuro (Rafa Latorre) (Imagen: Giovannini)

 

 

 

 

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Burgemeester in oorlog. Alcalde en tiempos de guerra. Así describen los holandeses el dilema del líder político obligado a escoger entre la apacible irrelevancia y el poder con riesgos. Clegg escogió bien. Brexit, Rodea el Congreso, el lúgubre y anacrónico Rufián… La era de la sinrazón ha quedado solemnemente inaugurada. Muchos países acabarán recurriendo a la fórmula del Government of National Unity para combatir la política del odio y el rencor. Cuanto antes lo haga España, mejor. Necesitamos gobiernos dispuestos a defender la razón. Incluso a hacer de esa defensa una emoción. C’s en Cataluña, una vez consumada la doble rendición del PSC, al nacionalismo y a Podemos. Y una coalición del Partido Popular y Ciudadanos en España. Ahora imaginen que esas dos dichosas circunstancias coincidieran en el tiempo. La nueva España. La verdadera revolución.

Cayetana Álvarez de Toledo en El Mundo

 

 

 

 

 

Un forgesing al Forges de ayer (Giovannini)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un forgesing a El Roto dominical (Giovannini)

 

 

 

 

Patria [de Fernando Aramburu] tiene también otro protagonista. O esa fue mi conclusión al cerrar el libro y colocarlo amorosamente en la estantería junto a Vidas Rotas. Ese protagonista es el Estado ausente. No el Goliat contra el que clama, pura halitósica hipocresía, el cura don Serapio. Tampoco el que irrumpe en la trama, abusivo y traidor a su mandato. El Estado como expresión de una nación constituida. De una comunidad democrática fundada en un acuerdo blindado a las saludables discrepancias ideológicas. Que comparte memoria y voluntad. Y cuya eficacia no es únicamente policial, sino también pedagógica y moral. Ese Estado no aparece en Patria. Ni tampoco hoy en Alsasua, donde una víctima, Consuelo Ordóñez, ha tenido que asumir la responsabilidad del héroe porque los gobiernos no han asumido la suya. ETA ha sido operativamente derrotada. Pero el odio, el matonismo, la ignorancia y el proyecto político identitario que asesinaron al Txato siguen ahí. Y siguen ahí porque no los hemos combatido. Ni siquiera lo hemos intentado.

Cayetana Álvarez de Toledo, hoy en El Mundo

 

 

 

 

 

Donde la policía no puede entrar

 

 

 

 

la-facultad

 

 Para realizar esta obra cargada de significado y titulada “La facultad”, el plagiario-pop Leonard Giovannini ha warholeado un cuadro de Santiago Ydáñez, pintor español contemporáneo, quien probablemente estará encantado de encontrar su obra reproducida tantas veces en tan poco espacio, ¡y sin cobrarle nada! Para quien todavía no conozca al artista jienense, este vídeo permite hacerse una idea de su obra, magnífica, y de su vida, probablemente también magnífica. En esta entrevista, además, ante la pregunta acerca de un torneo de baloncesto en su pueblo, ofrece una imprescindible lección de periodismo.
 

 



Albert Boadella. Contra toda estupidez. De José Luis López Linares. (Ver acto de homenaje y película)