Captura de pantalla 2014-08-31 a la(s) 18.31.24

La amenaza de una involución trasnacional empieza a provocar reacciones curiosas, quizá decisivas. Las constituciones y los parlamentos ya no se invocan frente a los impulsos del poder sino del pueblo. Ante la victoria de Trump, se cita a Adams, Jefferson y Madison; se apela a la responsabilidad de congresistas, senadores y jueces; y se recuerda que el We, the people ya está sometido a los checks and balances. Frente al Brexit, se acude a una sabia tradición constitucional, a la Revolución Gloriosa de 1688 y a Lord Sumption, magistrado del Supremo, conocido como the brain of Britain, el hombre más inteligente de un país que cultivaba la inteligencia. Y en España… Bueno, en España seguimos pensando que la prioridad de la legislatura no es aplicar la Constitución, sino reformarla. No es reivindicar la Transición, sino hacer una nueva, más acorde con los sentimientos de nuestros rupturistas. «De la olla hirviente del corazón vivo pueden surgir nieblas que turben la cabeza. Por eso hay que tener embridado el corazón, sujeto y en su sitio». 40 años después, Torcuato [Fernández-Miranda] imparte de nuevo la lección no aprendida.

Cayetana Álvarez de Toledo, hoy en El Mundo

 

 

2 comentarios

Juan Galindo de Benito

Por citar a alguien de la izquierda radical, para no ser tachado de “sospechoso”, en una entrevista Lidia Falcon, antigua militante del Partido Comunista que revelo en un libro como colaboraron con ETA antes de incorporarse a la transición, dice en una entrevista: “¿El discurso nacionalista catalán? Ya lo vio claro Marx cuando escribió que el nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir a la clase obrera” Señores de Podemos: Sean rebeldes… pero competentes.

Luis Ángel García Vega

“La amenaza (¿bajo qué punto de vista?) de una involución (ídem) transnacional (¿se involuciona a través de todos los países? ay de los adjetivos) empieza a provocar reacciones curiosas, quizá decisivas (dependerá de cómo se reaccione a “la amenaza” y de si se consuma la amenaza; a no ser que se piense en profecías autocumplidas). Las constituciones y los parlamentos (¿de todos los países? ¿Eso no sería transnacional? ¿En qué ha involucionado, pues? Se ahorra usted todo) ya no se invocan (¿un parlamento “se invoca”?) frente a los impulsos del poder sino del pueblo (¿y lo de la soberanía popular? a contrario: ¿qué tan lejos del poder está el parlamento? le susurro que ahí hay dos lecturas: lobbies y poder legislativo). […] se cita a Adams, Jefferson y Madison (citar a Hamilton sería demasiado explícito, ¿no es cierto?). Se apela a la responsabilidad […] (precisamente: Trump va a desempolvar, si cabía tal cosa, el falaz “interés nacional” de un Morgenthau; la razón de Estado). […] y se recuerda […] (pero se omite que la Patriot Act dio plenos poderes al presidente). […] el hombre más inteligente […] (bueno, sería más honesto hablar de Locke: al fin y al cabo, el sibilino juego de hablar de democracia constitucional para luego despreciar la democracia es obra del papá del liberalismo; capítulo V del Second Treatise). Bueno, en España […] (Colmo de la contradicción en pocas y pobres líneas: en España, dice, hay que embridar el interés nacional, la razón de Estado; ¿involución sin adjetivos? Para no querer oír hablar de rupturas no hacía falta ser de derechas ni tan pobre; en argumentos, se entiende)