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La decisión del TC de devolver a la Fiscalía la responsabilidad sobre el futuro penal de Carme Forcadell demuestra dos cosas: que Libres e Iguales, modesta patera patriótica, tenía razón. Y que el Estado español -cada una de sus partes- necesita una cura radical de autoestima. Un baño de colombiana convicción democrática. Como se ha visto, no había ningún mandato legal que obligara a la Fiscalía a esperar. Lo que el Constitucional ha hecho ahora -la deducción de testimonio a la Fiscalía para que «si lo estima pertinente ejerza las acciones que correspondan ante el tribunal competente»- equivale a una simple notificación. Con un detalle de vodevil: la información sobre Forcadell que el TC ha remitido a la Fiscalía es la misma que la Fiscalía remitió hace casi dos meses al TC, incluida la denuncia de Libres e Iguales.

Cayetana Álvarez de Toledo en El Mundo