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 Para realizar esta obra cargada de significado y titulada “La facultad”, el plagiario-pop Leonard Giovannini ha warholeado un cuadro de Santiago Ydáñez, pintor español contemporáneo, quien probablemente estará encantado de encontrar su obra reproducida tantas veces en tan poco espacio, ¡y sin cobrarle nada! Para quien todavía no conozca al artista jienense, este vídeo permite hacerse una idea de su obra, magnífica, y de su vida, probablemente también magnífica. En esta entrevista, además, ante la pregunta acerca de un torneo de baloncesto en su pueblo, ofrece una imprescindible lección de periodismo.
 

 

 

 

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Aclararé que no me parecería bien que nos obligasen a todos a llevar la foto de nuestros amantes en nuestra cartera; y aún peor vería que nos obligaran a besuquearla cada cierto tiempo. Por ese mismo motivo, soy en general poco partidario de obligar a la gente a besar su bandera o mostrar hacia ella otros fervores. No me gustaría que, cuando visito la casa de alguien, el anfitrión me obligara a darle un sonoro ósculo al retrato que exhibe encima del televisor, entre una flamenca y un geranio, instantánea de cuando era joven y viajó con su pareja a Torremolinos. Pero al igual que ante ese portarretratos, por horrendo que sea, jamás se me ocurriría la idea de escupirlo, o ponerme científico y explicarle que no son más que fotones que llegan hasta nuestras retinas, así también me gustaría que los modernetes no se portaran de forma maleducada ante las banderas. Ni se pusiesen a explicarnos, de modo condescendiente, su obvia relación con la industria textil.

Miguel Ángel Quintana Paz en El Subjetivo

 

 

 

 

 

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 Se dijeron: “¿Podemos podar? ¡Podemos!”, un sindiós indicativo y subjuntivo. Pero hacen mal en atribuirse el mérito de la poda, cuando la rosa supo asfixiarse sola… ¡A estos prepudientes se les ha dado todo hecho! Nos preocupa que algún día la socialdemocracia sea sustituida por el grosero populismo, y no queremos ver que aquello ya sucedió con el advenimiento del Psoe de Zapatero, e incluso antes. (Lagarrigue/Giovannini)

 

 

 

 

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La decisión del TC de devolver a la Fiscalía la responsabilidad sobre el futuro penal de Carme Forcadell demuestra dos cosas: que Libres e Iguales, modesta patera patriótica, tenía razón. Y que el Estado español -cada una de sus partes- necesita una cura radical de autoestima. Un baño de colombiana convicción democrática. Como se ha visto, no había ningún mandato legal que obligara a la Fiscalía a esperar. Lo que el Constitucional ha hecho ahora -la deducción de testimonio a la Fiscalía para que «si lo estima pertinente ejerza las acciones que correspondan ante el tribunal competente»- equivale a una simple notificación. Con un detalle de vodevil: la información sobre Forcadell que el TC ha remitido a la Fiscalía es la misma que la Fiscalía remitió hace casi dos meses al TC, incluida la denuncia de Libres e Iguales.

Cayetana Álvarez de Toledo en El Mundo

 

 

 

 

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Joven matrimonio entre las ruinas (Imagen: Giovannini)

 

 

 

 

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Son muchas las causas que explican el agostamiento de la rosa, pero una es la principal y de ella derivan las demás: el injerto de cizaña al que se sometió (¡voluntariamente!) en su juventud. (Lagarrigue/Giovannini)

 

 

 

 

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El Tribunal Constitucional, en una muestra más de su rigor y coherencia institucionales, ha hecho caso omiso de la instrucción legal dictada por el legislativo y se ha negado a castigar a la presidenta del parlamento catalán, Carme Forcadell, por haberle desobedecido.[…] Se deduce de nuevo el absurdo de seguir hablando de un problema catalán. En Cataluña las cosas van formidablemente bien. Fluidas, precisas, con esa mezcla de suavidad y firmeza que caracteriza al delirante seguro de sí mismo. Es en España donde reside el problema. El gravísimo problema de que el delirante esté empezando a transformarse en un hombre cuerdo, por las erráticas y estupefacientes decisiones de los que habrían de ponerle la camisa de fuerza.

Arcadi Espada, en su blog

 

 

 

 

 

Prieto, Pedro

 

 

 

 

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Tampoco es culpa de Sánchez que el PSOE no haya adoptado nunca una postura clara frente al nacionalismo, que lleve treinta años siendo simultáneamente españolista, federalista y criptonacionalista. No es culpa suya que algunas federaciones le obliguen a dar por buenas todas las premisas de los nacionalismos periféricos, a la vez que otras le obligan a negar la única conclusión a la que estas premisas conducen. Él no es responsable de que Vara e Iceta lleven años compartiendo siglas.

David Jiménez en El Español

 

 

 

 

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Pese a los reiterados intentos del independentismo por circunscribir su cruzada liberadora a un conflicto secular entre Cataluña y España del que estaríamos viviendo los últimos coletazos, nos encontramos en realidad ante un problema que afecta a todos los españoles, en la medida en que confronta nuestros derechos de ciudadanía amparados en la Constitución de 1978 con el afán segregador de una fracción significativa de los catalanes –y, por lo tanto, españoles– que afirman no reconocerlos y pretenden que la parte pueda decidir sobre el todo. Es más, esa confrontación ha estado en la base misma de muchas de las tentativas que han existido para formar gobierno en Madrid.

Xavier Pericay en El Independiente

 

 

 

 

 

Arqueología del populismo

 

 

 

 

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Es curioso que en el mismo día y periódico aparezca este artículo y esta viñeta-carta a los padrinos de El Roto. (Giovannini)

 

 

 

 

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El periodista de origen húngaro Arthur Koestler observó que el combate entre el populismo y la democracia no se juega exactamente voto a voto, sino en la confrontación entre una batería de convicciones engañosas y unos principios más débiles e inseguros pero verdaderos. Las convicciones populistas se nutren de la mentira y del sentimentalismo, y prosperan en un mundo que se encierra en sí mismo. Los principios democráticos, en cambio, se asientan en las sociedades abiertas, a pesar de que nunca pueden presentarse como certezas absolutas, plenas, indiscutibles, sino tan solo relativas y parciales. El populismo juega al ataque; la democracia, a la defensiva precisamente porque carece de respuestas concluyentes. En el populismo se masca la tensión no resuelta entre la degradación social y un Estado ideal; la democracia, en cambio, sólo avanza lentamente, peldaño a peldaño, a partir de la enfangada realidad de la condición humana.

Daniel Capó en El Subjetivo

 

 

 

 

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 El juego consiste en atribuir simpatía por el terrorismo a las víctimas de una y otra ilustración y ver si los textos encajan. (Forgesing a El Roto/Giovanini)

 

 

 

 

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Las investigaciones que desde hace años desarrolla el americano-israelí Dan Ariely nos ofrecen una pista al respecto: resulta que, por sorprendente que pueda parecer, basta con recordarle a la gente sus deberes, o hacerles firmar o prometer que los cumplirán, para que de hecho la gente los cumpla mucho más. Los seres humanos no somos solo máquinas egoístas a las que únicamente importa sacar tajada. Lo que desvelan tanto Bowles como Ariely es que somos también personajes a los que nos gusta contarnos historias sobre nosotros mismos, y una de esas historias que nos gusta es vernos como personas fiables, como gente que cumple con sus deberes, como individuos que merecemos el aprecio de los demás. Aristóteles ya se dio cuenta, hace casi 2.400 años. Quién sabe, tal vez un día, en algún programa televisivo de alta audiencia, haya que dejar algún espacio a este viejo filósofo griego, junto naturalmente a los politólogos y economistas de rigor.

Miguel Ángel Quintana Paz en El Subjetivo

 

 



Albert Boadella. Contra toda estupidez. De José Luis López Linares. (Ver acto de homenaje y película)